2 de octubre de 2008

Único refugio impenetrable.

Consciencia, la que nos da el sentido común. Inconsciente colectivo aunque exsite un transformador que te consume lo mejor que tenés y te tirás atrás, te pide más y más y llega un punto en que no querés más.
Pues si somos tan utiliristas tantas veces, por qué acaso no nos damos cuenta que ella nos sirve para todo? Si la ignoramos, arremete. Si arremete, jamás nos ignora. Tal vez por omnisciente nos caiga mal, porque dicen que saber algo de todo no es original. Por ahí nuestro espiritu boicotea a la pieza clave, el motor más grande que jamás haya conocido el mundo. Inductiva de nacimiento, deductiva por la malapraxis de la influencia.
Con ciencia no avanzamos tanto como creemos, Con cien te falta mucho y te toman por pelotudo. Pero Conciencia y Consciencia no son la misma cosa, por más que Fontanarrosa las haya uni planeado en un actor repitiéndose a sí mismo innumerables veces "Esto está bien, esto está mal." Y Sinsciencia estamos perdidos.
Miguel Cantilo rescata en su último cd un fragmento del libro "Somos la gente que estábamos esperando" de Miguel Grimberg: El estado de consciencia amalgama la totalidad de los pensamientos, sentimientos e impresiones del ser humano: es nuestro recurso primordial para darnos cuenta de nuestra potencialidad generativa y nuestra responsabilidad planetaria. Y para proceder de modo integral.
Y a mí qué? A mí no me pidas que no sea un inconsciente si no dejo de quererte, al fin y al cabo, lo decía el gran Dylan: "Está bien má, sólo estoy sangrando."

No hay comentarios.: